Está el Blog que no
para amigos de Snowman, ya estamos de vuelta para relatar una nueva jornada de
pesca, en esta ocasión tuvo como protagonistas a Miguel Ouh Yeah, el Capi y a
un servidor, debido a las altas temperaturas que nos rodean este mes seguimos
probando suerte cerca de casa, son las típicas salidas por no estarse uno
quieto pero que estas más pendiente de recostarte en la sombra y
moverte menos que un gato de escayola que de estar trasteando por la orilla o
bicheando en exceso. Cuando llegamos al escenario de pesca escogido estaba
amaneciendo lo que nos permitió realizar las primeras fotografías de la sesión.
Hicimos un pequeño
parón para charlar mientras disfrutábamos de la hermosa puesta de sol, enseguida
nos pusimos manos a la obra para atender los diferentes asuntos pendientes
antes que el azote del sol cayera sobre nosotros sin piedad alguna, para cuando
eso ocurriese queríamos estar ya bien resguardados bajo el cobijo de los
árboles cercanos.
La primera tarea del día era cebar la zona, además de nuestros cubos con los diferentes pellets y galletas, teníamos un buen cubo con una mezcla de galletas de perro y diferentes pellets y tacos para llamar la atención del pez rápidamente. ara potenciar aún más
nuestros cebos los rociamos con diferentes remojos buscando que fueran más
atractivos, dejamos en un barreño los tacos que absorbieran bien el caldo y
algo de agua para que se fueran deshaciendo y utilizarlos como si fueran ya una
especie de masilla que desprende al instante partículas y aroma.
Para rematar la faena
utilizamos algo de grano que teníamos preparado de días antes y que con ayuda
de nuestro barco cebador repartimos por la zona de pesca en un periquete, se
trataba de una mezcla de pequeños granos destacando el maíz, trigo y pequeñas
chufas enteras y otras trituradas al igual que los tacos, buscando consistencia
y cierta aglutinación para que una vez caigan del barco cebador no se desperdiguen
mucho y caigan junto al mismo cebo de anzuelo, ya según nos interese una cosa u
otra podemos utilizar semillas solas o añadir engodo o lo que nos apetezca con
una textura parecida para hacer una especie de pegote y caiga más a plomo y en
consecuencia más concentrado en torno a nuestro cebo.
Una vez teníamos bien
cebados los puestos, tocaba montar todo el equipo para dejarlo ya preparado y
solo a falta de colocar los bajos para inmediatamente después lanzar las cañas
al agua, para el cebo de anzuelo probaríamos proyectos de futuros chato’baits y
seguiríamos probando los sabores que están más que testados y con tan buenos
resultados a las espaldas, todo combinado con otras bolas comerciales que nos
encantan y nos han funcionado bien hasta el momento, remataríamos como siempre
y tantas veces repetimos con nuestras mallas de pva para dejar un bajo perfecto,
con todo ya finiquitado era el momento de centrarse en un suculento desayuno,
un delicioso café con unos churros recién hechos.
Había cierta actividad
en el agua pero bastante inferior a otras ocasiones, también el día estaba
mucho más caluroso, no corría ni un ápice de amago de aire y cuando lo hacía
era para dejar el cuerpo con una sensación brutal de agobio y malestar,
tuvieron que pasar varias horas para cobrarnos la primera pieza de la sesión,
Ouh Yeah era el afortunado de intentar ganar la batalla y los antecedentes no
eran nada halagüeños pues de tres intentos anteriores en ninguno de ellos había
logrado llevar la pieza hasta la moqueta, por suerte no hay mal que cien años
dure ni maldición de Oskarpón que no se pueda voltear al menos en alguna
ocasión y nuestro compañero después de unos minutos rompía la mala racha y esta
vez sí que obtuvo su captura, una carpa sana y guerrera que dio una bonita
lucha, un chato’baits de banana con un tope de maíz flotante se alzó como un
bocado difícil de rechazar, como siempre fotografía, cura y de vuelta al agua y
nosotros a la sombra que no estaba el panorama para muchos aspavientos en la
orilla.
La poca actividad
percibida desapareció por completo, no volvimos a tener picadas hasta después
de comer, justo cuando estábamos cogiendo el sueño, quería decir cuando
estábamos en plena reflexión pesquera, el ruido de una alarma rasgo el silencio
de la tarde, todo estaba en total quietud debido a las altas temperaturas, no
había señales de vida por ninguna parte pero el carrete no estaba soltando hilo
por nada, así que tras la línea tendría que venir algo, Ouh Yeah con el subidón
aún en el cuerpo de la picada anterior se lanzó de un blincó de la silla y
llego casi hasta la caña cual pequeño saltamontes, mientras el capi se hacía
con los mandos de la sacadera yo me dispuse a grabar el momento pues el
anterior se me había pasado y no sabíamos si podríamos grabar nuevas picadas,
el pez no tiraba mucho y en poco tiempo Miguel ya lo tenía en la orilla a la
espera de que el Capi lo metiera en la sacadera.
Se trataba de una carpa
de menor tamaño que la obtenida anteriormente, no obstante dio una gran alegría
como cada captura que tenemos y unos tirones muy majos a pocos metros de la
orilla, en esta ocasión fue engañada con un pop-ups de carpzone de piña y ácido
butírico y un pequeño tope que fue lo único que recuperamos, por lo tanto como
dicen que lo que funciona no hay que tocarlo repusimos el cebo y de nuevo la
caña al agua, de paso aprovechamos para recebar la zona ligeramente en busca de
nuevas picadas durante la tarde.
Después del parón
obligado de nuestra reflexión con los ojos cerrados y habiéndonos espabilado
ligeramente llegó el momento adecuado para echar algo al estómago, una rica
tortilla, filetes de lomo, pisto y diferentes piscolabis esperaban en el centro
de la mesa para paliar nuestro apetito, como postre y muy apetecible dadas las
circunstancias un refrescante bol lleno de lechuga, pepino, sal, aceite,
vinagre y agua fresquita.
Mientras aguardábamos
en la sombra la llegada del momento bien entrado en la tarde donde poder
respirar un poco y salir del forzado escondite, tuvimos dos nuevas picadas en
nuestras cañas, una de ellas no clavó bien y con tan solo unas cuantas vueltas
de carrete recogiendo hilo se desclavó, mientras preparábamos el barco y algo
de cebo para volver a lanzar la caña teníamos la otra picada de la cual se
encargó el Capi, después de unos instantes lograba llevarla hasta la orilla sin
mayores dificultades y fotografiarse con su captura, era una carpa apretada y
sana que plantó una bonita disputa, sucumbió a un chato’baits de coco bañado en
su remojo, enseguida fue devuelta al agua y la caña lanzada nuevamente.
La tarde fue pasando y
afrontábamos nuestros últimos instantes en el charco, otra vez se mostraba el
pez duro y reacio a picar a pesar de nuestros intentos de recebar la zona y
cambiar los cebos en varias ocasiones, finalmente y cuando ya no albergábamos
demasiadas esperanzas en volver a sacar algo, logramos la que sería la última
pieza de la jornada, de nuevo el Capi era el encargado de intentar hacerse con
la captura, no pasó nada extraño y tras unos minutos se alzaba con su segundo
pez del día, otra preciosa carpa que dio una bonita lucha y una buena
fotografía para el recuerdo, aún nos quedaríamos otro rato en el lugar pero ya
no tendríamos la fortuna de lograr una nueva picada.
El calor dio un pequeño
respiro pero el bochorno era notable, hacía tiempo que no teníamos noticias de
los peces y decidimos que lo mejor era levantar el campamento en busca de una
buena ducha y algo de descanso, tendríamos nuevas ocasiones para seguir
probando suerte en futuras ocasiones, cargados todos los trastos en el coche
antes de poner rumbo a casa pudimos fotografiar el paisaje con la caída del
sol, una estampa preciosa.
Al igual que hemos
hecho en alguna otra ocasión os dejamos un vídeo-resumen de la jornada con
diferentes fotografías de la sesión de pesca y la captura en directo de una de
las piezas obtenidas en la misma, justamente cuando más atizaba el sol, en
pleno mediodía, si queréis echarle un vistazo no tenéis más pinchar en el
enlace de abajo, hasta la próxima…………
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